El crimen perfecto. Funciona. (¡Me delaté!)

 

crimen

 

Llega el verano y uno tiene más tiempo libre. Y en ese tiempo libre ¿quien no ha fantaseado con matar a alguien? No hace falta que sea alguien odiado. Puede ser por simple diversión.

Quizás solo te hayas quedado en la teoría, pero si estás a punto de intentarlo te recomiendo que sigas leyendo para que no cometas los típicos errores del novato.

Es importante que cuides algunos detalles que he podido sintetizar después de leer las obras completas de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie:

  1. Cuidado con el ADN que dejas en la escena. Ya sabes…nada de babas…semen…y cosas por el estilo.
  2. Relación con el fallecido. Te recomiendo una victima al azar. Eso complicará tirar del hilo de tus relaciones más cercanas.
  3. Cercanía. No te vayas ni muy lejos ni muy cerca. Si te pasas de distancia llegarás cansado y con pocas ganas de matar.
  4. Tiempo. Yo siempre recomiendo hacerlo por la mañana. A primera hora la gente está mas dormida y los testigos legañosos ven peor.
  5. El arma. Debes de conseguirla por lo menos un mes antes para no levantar sospechas. Guarda el ticket por si no funciona o tuvieras que devolverla por que mata mal.
  6. Coartada. No es imprescindible pero es recomendable. Una reserva en un hotel o en algún restaurante podrían servir.
  7. La huida. Es bueno tener claro que vas a hacer después. Posiblemente te sientas triste si es la primera vez que lo haces. Nunca te metas en un bar a beber y acabes contándolo todo al primero que pilles en la barra. Si puedes huye en bicicleta. No dejarás huella. Salvo que sea en el campo y haya llovido.

Paso ahora a contar el método que he desarrollado y que evita todos y cada uno de los problemas planteados anteriormente. Infalible hasta la fecha.

Solo se requiere convivir con la otra persona de manera habitual y tener un equipo de aire acondicionado con bomba de calor.

La futura víctima se acostará alegando que está cansada y nosotros nos quedaremos despiertos con la excusa de acabar de ver algún programa de la televisión. Cuando compruebes que está completamente dormida pones la calefacción a 35º o 40º. así durante unos minutos hasta que veas que empieza a sudar y cambia claramente a rojo. Inmediatamente bajas la temperatura a -4º. Cuando se ponga cianótica vuelves inmediatamente hasta los 40º. ¿Cuando acabar con este proceso de muerte lenta?. Cuando el color pase a ser un verde aceituna y compruebes que no respira.

Con esto habremos conseguido que no haya ningún tipo de huellas, ni de arma. La única precaución es que no descubran la factura de la luz. Aunque según están las cosas, aunque la policía la descubra, no la entendería.

 

20 cosas que me cabrean

  1. No entender lo que estoy pagando en la factura de la luz y del gas.
  2. La policía y/o Guardia Civil escondida cual alimañas entre la maleza con el radar para “nuestra seguridad”.
  3. Que me estropean una buena cerveza tirándola como si fuera una Coca Cola.
  4. La gente que dice: Ya te llamaré.
  5. Los servicios post venta atendidos por máquinas o por gente poco preparada.
  6. Los que se quejan continuamente por tener que hacer lo que se supone que deben de hacer en su trabajo.
  7. Los niños con 6 años y una tablet.
  8. La falta de puntualidad.
  9. La comida nadando en aceite.
  10. Los padres que no tienen ningún control sobre sus hijos.
  11. Mancharme las manos comiendo gambas y similares.
  12. Las toses tuberculosas en los teatros.
  13. La música basura.
  14. Telecinco en general.
  15. La sangre de los bibliotecarios.
  16. Los libros que empiezan con un listado de personajes.
  17. Los guías de las exposiciones de arte abstracto.
  18. Los cambios de reglas del juego unilaterales de los bancos.
  19. “Los que citan a otros continuamente para cualquier cosa”  (Woody Allen)
  20. Escribir 20 cosas que me cabrean.

A que dedica el tiempo libre….

reloj

 

Entendiendo por tiempo libre aquel en el que nosotros decidimos hacer una cosa u otra marcando nosotros el horario y el ritmo. Tengo la sensación de que cada vez tengo menos tiempo libre pero esto no es posible matemáticamente ya que llevo teniendo esta sensación desde la adolescencia. Se parece un poco al comentario: La juventud está cada vez peor. Se lleva argumentando desde algunos textos encontrados desde la antigua Grecia. Por lo cual es imposible una disminución progresiva de siglos. Estamos más bien ante una sensación personal que no es muy realista.

Las aficiones y el uso del tiempo libre dicen mucho de las personas. A través de su análisis podemos saber si una persona es hedonista, solidaria, mañosa o muy vaga.

No me atrevo a auto analizarme. Pero me colocaré en la categoría de exprimidores compulsivos del tiempo libre.

Siempre me gustó un texto de Benedetti que de alguna manera habla de como utilizamos nuestro tiempo. Nuestra vida.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

y tú….¿a que dedicas el tiempo que te queda?

¿Por qué no me gusta el futbol?

 

 

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La pregunta no es un ataque a todos aquellos a los que si les gusta y a los que yo respeto. Por otra parte no me queda otra. Son mayoría.

Más bien es una defensa de algunas ideas incomodas que no suelo expresar mucho en público. Una vez escuché decir a alguien: “si quieres que algo no se sepa… escríbelo”.

No les niego la resistencia física de la cual yo carezco, la habilidad en las piernas y la precisión en controlar el balón que a mi me falta. Pero… ¿solo eso es tan tan tan importante para embolsarse cantidades vergonzosas de dinero mientras una mayoría de clase media, que no llega a fin de mes, jalea enfervorecida desde las gradas?

El deporte consiste en eso, lo entiendo. Destacar en alguna habilidad concreta por encima de los demás. Bien sea correr, saltar o hacer el pino puente.

El fútbol es una evasión, un bálsamo para muchas personas que descargan allí sus impulsos no resueltos. Un entretenimiento, una religión.

No es muy popular decir que no eres de ningún equipo o que no verás la final de X campeonato por que te importa un pito quien gane. Mantenerse firme en esto desde la adolescencia es todo un logro. La presión social es grande.

Digo bien… desde la adolescencia… por que en mi casa siempre gustó y se practicó mucho el fútbol. Esto hizo que tratarán de hacer conmigo una terapia Pauloviana más propia de “un mundo feliz” de Huxley que de unos padres serios. Así que mientras aún no tenia mucha capacidad para distinguir el bien del mal, me colocaron un traje del Atlético de Bilbao y unas botas de tacos. A la vez que descargaban un Kodak de 24 ISO 100.

Ahora que lo pienso con el bautismo hicieron parecido.

Volviendo al tema…

Algunos podrían pensar que es envidia cochina a los futbolistas. Dinero, éxito, bellas parejas… Nada más lejos. Voy a generalizar y por supuesto a confundirme por que siempre hay ejemplos concretos que contradicen cualquier teoría. Pero en el caso concreto de los futbolistas me pasa parecido que con los toreros (a quien dedicaremos algún día una entrada de sombra) Da lástima oirlos en las ruedas de prensa y pavor leerlos en twitter. Pueden ser un ejemplo en la fortaleza física o en la intuición a la hora de moverse en un campo de fútbol pero a la hora de expresarse en cosas muy básicas parecen sacados de una cueva.  Una falta pavorosa de vocabulario y de referencias culturales mínimas. No queriendo sacar el tema de las interpretaciones de una frase en anuncios de televisión o radio. (Kalise para todos)

Aunque a veces se da el caso contrario. Los que quieren elevar a la categoría de filosofía al deporte rey. Quizá Valdano sea su máximo exponente.

Ni que decir tiene que se puede ser seguidor de un equipo y ser un premio Nobel.  Pero a mi me aburre y no me aporta nada.

Y con esto acabo de perder varias amistades. Pero quien no arriesga…

PARABARABARABÁN

circo

 

Réscato hoy una historia que escribí hace mucho y que publiqué en el año 2008 en un libro titulado: “Versos y versículos, textos… y demás”. Espero que os guste y os divierta. Humor blanco sin pretensiones.

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La ciudad, con su gris sonrisa y sus chimeneas llenas de humo y sus canelones llenos de carne y sus canalones llenos de agua, daba la bienvenida al circo menos conocido y más pequeño que uno o dos puedan imaginarse.
Todos los materiales necesarios, entre los que se incluían un disfraz de elefante, uno de león, uno de domador y otro de pulga, iban en un pequeño 590 (no llegaba a 600) de color azul pasión. En la vaca iban colocados 2 mástiles de 25 metros de largo por uno de ancho, 250 m2. De tela de forro para hacer la carpa, 2 litros de leche para hacer el desayuno, 50 baúles con trajes, un cañón, el puesto de palomitas y la taquilla. Un poco más y el coche no hubiera podido con ello.
La labor de montaje fue ardua y difícil, pero tras dos días de intenso trabajo, el “Circo Nita” (que debía su nombre a las primeras sílabas de sus padres Leopoldo y Anastasia) abrió sus puertas de par en par, o sea, primero las dos de adelante y luego las dos de atrás. Cabe destacar que el nombre original del circo fue “Circo Jones”, pero dado el desconocimiento de la lengua inglesa que profesaban la mayoría de los asistentes, la malsonancia era evidente.
Lo que ocurrió a continuación merece la pena escucharlo de boca del propio protagonista, el versátil Santiago Todo. Santiago Todo es un hombre sin parangón. Y usted se preguntara: “¿se puede vivir sin parangón?”… pues efectivamente, los últimos modelos de hombre vienen sin parangón, sin reposacabezas y con móvil.
He aquí un extracto de la entrevista realizada a don Santiago.
– ¿Es muy dura la vida en el circo?
Bueno, trabajar en un circo no es nada fácil, sobre todo cuando ha habido reducción de plantilla y el total de ésta suma 1 persona. Y a veces ninguna, si caigo enfermo.
– ¿Cuándo comenzó en esto del circo?
¡Huy! Hace ya muchos, muchos años. Por lo menos dos. Mis padres y mi madre me enseñaron desde muy pequeño los secretos del circo. Yo les acompañaba a las funciones en las que mi padre, mago aficionado, serraba a mi difunta madre. ¡Como lo pasábamos!… mi padre y yo sobre todo. Ese número lo tuvimos que dejar porque nos gastábamos el sueldo en transfusiones, gasas y alcohol. El alcohol era para mi padre.
– ¿Cómo surgió la idea de montar un circo por su cuenta?
Un día, mientras buscaba el viejo serrucho de papá y comprobaba con sorpresa que los dientes del mismo, del serrucho, eran de verdad, decidí retomar la tradición familiar. Al ser hijo único la cosa se complicaba bastante, demasiado quizás, pero haciendo honor a mi nombre decidí armarme de valor y otras marcas de chocolate y fundar el “Circo Nita”.

– ¿Cuál es el número preferido del público?
El siete, dicen que les trae suerte.
– No, no, me refiero a sus actuaciones en el circo.
¡Ah!… el número del domador de pulgas. Déjeme que le explique. Yo tengo un pequeño disfraz de licra marrón con dos cuernecillos propios… propios del traje, quiero decir. Me lo pongo rápidamente y me introduzco en una minúscula urna de cristal. Sin que nadie me vea salto de la urna y me pongo el traje de domador detrás de un biombo. Luego, salgo con mi látigo y antes de que este golpee en la urna… ya estoy otra vez dentro disfrazado de pulga. Lo peor es cuando me doy en un cuerno con el látigo.
– ¿Cuál ha sido el momento mas duro de su carrera artística?
Cuando me mordió el león, que era yo mismo disfrazado. Tenía que abrir la boca de tal forma que pudiera introducir mi cabeza en la del león. Un día estornudé sin querer y casi pierdo la cabeza. Finalmente la encontraron en la tercera fila.

– ¿Qué opina del dicho sobre la mala suerte: “si montas un circo te crecen los enanos”?

A mí dudo que me pase.

 

– ¿Qué es lo más temerario que ha realizado?

Sin duda, el número más arriesgado es el que hago en el trapecio. Cuando estoy a 20 metros de altura tiemblo al pensar que no me va a dar tiempo a llegar al otro lado para recogerme. Más de una vez me he tenido que sacar en camilla al hospital más próximo.

– ¿Qué nos puede contar de su atracción del “Hombre bala”?

Se realiza de la siguiente manera: sitúo un cañón en el extremo oeste de la pista central. No tenemos otra. El cañón tiene una inclinación de 60o centígrados con la horizontal. Yo me coloco un casco especialmente diseñado para ponérselo en la cabeza y me introduzco por la boca del cañón de 5 metros de largo, no sin antes haber colocado convenientemente 152 Gr de Trinitrotolueno y haber comprobado la distancia a la red de seguridad. Una vez dentro, alargo mi brazo con harto dolor y enciendo la mecha que se encuentra en la parte posterior. Mientras avanza humeante, trepo por el interior del cañón hasta asomar mi cabeza al exterior. Me levanto la parte frontal del casco, saludo y digo: ¡Beee!, ¡Beee!.

– ¿No se ha planteado nunca la idea de contratar a un socio que le pudiera ayudar a desarrollar las múltiples tareas que está usted desempeñando?

No, nunca… no lo necesito. Además, tampoco hay tanto trabajo como para dos personas. Seguramente nos aburriríamos aquí tanta gente sin saber que hacer.
Aunque, pensándolo bien, si necesitaría a alguien que vendiese las entradas y las palomitas, porque a veces, cuando ya ha comenzado el espectáculo voy un poco justo.

– Finalmente, ¿quiere hacer alguna invitación a nuestros lectores?

Por supuesto. No dejen de venir al “Circo Nita”. Si les gustó mi montaje sobre “Blancanieves y los siete enanitos”, en el que yo sudaba tinta china para que ustedes no se dieran cuenta de la escasez de medios, no se pierdan un nuevo derroche de salud en el gran cuento clásico: “Alí Babá y los 40 ladrones”. ¿Quién dijo que no se puede superar la velocidad de la luz? Y la apoteosis final, el número de “Los 101 dálmatas”. No deje que se lo cuenten. Posiblemente no podrá creerlo y lo entiendo.

– Muchas gracias por habernos concedido esta entrevista durante su actuación, Don Santiago.

No se preocupe, el número final lo he hecho con 100 dálmatas, pero nadie se ha dado cuenta.

Vete a la moda¡¡¡… vete a la mierda.

Como buen Capricornio ascendente Virgo (no quiero chistes) siempre he sido un viejo prematuro. También influye bastante que hasta los 20 años largos nunca decidí por mí mismo que ropa llevar o que estuve una larga infancia con raya a un lado en el pelo. Pero quizás uno de los mayores descubrimientos en el tema de crearse a si mismo un estilo o una seña de identidad lo pude experimentar en la “no moda”.

Años 90, colegio público y otros 200 niños hablando de las zapatillas Air Jordan de Nike. Momento perfecto para que a un servidor le colocaran unas deportivas ortopédicas de marca desconocida con refuerzo de hierro en la parte trasera y unas plantillas a medida. Una vez superado mentalmente este tema y saliendo airoso de la integración social con los demás compañeros decidí que no me dejaría engañar por las marcas. Seguramente me han engañado otras muchas cosas y la máquina del consumismo me ha pasado por encima como a la gran mayoría pero no en este tema.

Adopté esa posición de ir cómodo, decentemente vestido y no preocuparme absolutamente nada por lo que se lleva o no.
Así durante los últimos años de la década noventera lucí con poca fortuna calcetines amarillos fluorescentes y fucsias con mocasín negro o una colección de cerca de 100 corbatas a cual mas alucinante. Picos de metal de quita y pon para camisas vaqueras o corbatines de cuero al más puro estilo americano junto con unas gafas sin graduar redondas a las que se las levantaban 2 cristales para el sol formaban parte de los anacronismos que de vez en cuando me ponía en sociedad.

Algunas de estas cositas “outlet” las sigo manteniendo como por ejemplo mi afición por los relojes de bolsillo. Si son de cuerda manual mejor.

En definitiva, descubrí que la imagen era importante pero que lo era mucho más cuidar aspectos internos de la personalidad. Y torpemente trato de transmitir esto a los adolescentes con los que convivo a diario. Muy preocupados por la ropa y muy poco por la percha.

 

 

Mi infancia en 8 BITS

PONG

Pertenezco a esa generación que creció con las primeras consolas y video juegos. Los primeros ordenadores solo estaban al alcance de unos pocos. Nada que ver con los elaborados juegos con argumentos y gráficos de película. Dos barras verticales, una pelota cuadrada y un marcador en el medio. Así era uno de los primeros, si no el primero que se comercializó llevando el ocio cibernético a los hogares. Se llamaba Pong. Llegaron las consolas Atari, Nintendo, Sega Mega Drive y más tarde las portátiles, con Game boy a la cabeza. También los primeros ordenadores a los que había que cargar los juegos mediante una cinta de casete. Spectrum, Amstrad…

Mi primera consola era de marca desconocida y no tenia cartuchos intercambiables. Solo una pequeña palanca para seleccionar diferentes juegos deportivos. Todo ello formado por barras y una pelota. Pensaba que era en blanco y negro por que siempre jugaba en una vieja tele que había en la cocina hasta que un día se pudo enchufar a otra más moderna y aparecieron la friolera de 3 colores. Verde, amarillo y azul. Años después un Amstrad de disco y en el colmo de la locura una Megadrive para la Primera Comunión.

Mi afición por estás máquinas era grande y mi asistencia a las salas recreativas era casi semanal. Al verme entrar la persona que cuiadaba el local “Piscis 82”, sacaba una caja de cervezas para que yo pudiera llegar a los botones de la máquina. Hace poco he podido verlo por Palencia sentado en una silla de ruedas.

El complemento a estos juguetes eran las maquinitas LCD a pilas. El año pasado he recuperado del olvido media docena de ellas y las he podido arreglar. Alguna soldadura, tapas que faltaban…etc. Pero quizás el momento cumbre de este Sindrome de Peter Pan ha sido la construcción de una Bartop en mi actual casa. Una maquina recreativa de bar completa pero de tamaño reducido. Más de 3000 emuladores de juegos comprendidos entre 1976 y el año 2000. Foto 11-07-14 13 55 47

Seguramente los psicólogos tendrán bastante que decir al respecto pero creo que debemos de seguir jugando. El juego constituye una parte importante del proceso educativo y socializador. (Por eso la fabriqué con 2 Players, jeje) En casa nunca falta cerveza y juegos. JL